Con A de amor

Os quiero sin ninguna palabra
y todo el sentimiento
porque cuanto más os quiero
menos lo digo,
porque cuando callo
os pienso, porque
cuando río os necesito
y cuando lloro siempre estáis .

Os quiero porque os tengo
y os tengo porque os quiero.
Porque sin vosotras no sería lo mismo,
porque sin la amistad,
el amor únicamente
estaría hecho de olvido
y la vida sería un yermo erial.

Porque cuando callo
os pienso porque
cuando río os necesito
y porque cuando lloro,
hijas de puta, siempre estáis.

 

@Moab__

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Contradicciones

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Se buscan para dejar de buscar.
Se buscan para perderse; para justificar sus contradicciones.

Se buscan motivos firmados con tu apellido.
Te busco, corazón,
de obstinados latidos
y tendencia imprudente,
de principios sin final,
de melodía y bolero. De agua, hiel y sal
Te busco a ti, corazón, con vistas a tu mar.

Razón: al sur de mis venas,
aquí… Donde siempre
estás .

@reinaamora

Humo

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Siempre llevo
tu recuerdo guardado
en el bolsillo izquierdo.

A veces lo saco
y te enredas
entre mis manos,
abiertas y desnudas.

Pero es que sé
que no sirve de nada
~contigo~
apretar los puños.

Otras, lo lío en un cigarro,
y te consumes
entre mis labios.
Y entonces,
vuelves a ser humo
atravesándome el pecho.

Nublando de nostalgia
mis párpados descubiertos.

Sé que debo dejar de fumar.

Me sigues haciendo daño,
joder,
pero es que fuiste
~sigues siendo~
un dolor de vicio.

Como debo dejar
de verte, siempre,
en sonrisas ajenas
que no es a mí
a quien miran.

En manos que vuelan
hacia otras caricias.

En otras soledades
que no quiero llenar.
En otro cielo
que no quiero volar.
En otro corazón
al que no le escucho el latido.

Si no es contigo.

Que nunca supe ser jaula.

Y que tú nunca fuiste
~conmigo~.

 

Eva López

@EvaLopez_M

Blanca noche; oscura luna

Noche de sangre arterial
y blanca luna.
De gatos pardos,
colmillos largos
y mirada oscura.

Noche de brujas,
de cementerio y besos.
Noche de violín,
de calaveras,
de sexo a tumba abierta
y de morir de sueños.

Noche de ti,
noche de mí,
noche de delirios
metidos en charcos
hasta los tobillos.

Noche de recordar,
de sobrevolar abismos,
de estrellarse
y de no sobrevivir.

Noche de ti.
Noche de mí.

(Moab)

Desorden

Cuando apenas me queden fuerzas, llegado el instante de recoger los recuerdos, hacinados en un montón aparte, en ese instante dónde se cruza todo lo que tiene sentido y todas las locuras que una vez pensé.

En la intersección de lo complicado con lo simple, lo cotidiano y lo sublime, dónde una mirada le traducía con momentos, dónde una caricia explicaba todo. Un nombre como mapa de mis deseos.

Ese instante dónde encuentras el nombre que te navega entre rabia y deseo, cuyo aliento aborda mis sentidos, en cuyo oleaje me hundo cada vez que le susurro.

Que no quedó instante en silencio que no llenase con su nombre.

Que no quedará día sin noches en que no le eche de menos.

Disfruto, yo imbécil, extrañándole, en cada abrazo itinerante que me cruzo.

@reinaamora

Viento vivo


Hay un poema escondido
entre los versos de una canción sin letra,
entre las letras del silencio,
entre los silencios de ese viento
que entre las hojas sopla.

De un viento que despeina
estrofas y reordena comas.
De un viento que riza charcos
y los llena de olas.

De olas y de sueños
y de peces de colores
que son un arcoíris de sentimientos
marchitos, pero vivos.

¿Vivos? ¡Vivos!
Vivos como la luz de la atalaya
que rompe la noche,
vivos como el mar, como el río,
como los rayos del sol.

Vivos como los “te quiero” que me callo
para no convertirte en canción.

(Moab)

Sombras chinescas

Tengo un bate.

También tengo, entre otras cosas, unas ganas locas de estrellarlo contra el mundo.

Una vez soñé que mi cuerpo empezaba a crecer de una forma desmesurada, a la vez que mi casa primero, después mi calle, mi barrio, mi ciudad, mi comarca, mi provincia, mi país, el planeta, la vía láctea y el universo entero se volvían diminutos. Y entonces, cuando yo ya era infinita y todo lo demás tenía el tamaño de una pelota, lo cogía entre mis manos, lo lanzaba hacia arriba, y bateaba. WoW.

Quién quiere poesía cuando tiene las cenizas del mundo en sus manos.
Dímelo tú.

Un ramillete de flores ardiendo ante mis ojos, convirtiéndose en polvo de estrellas.
La belleza del desastre.
La maldita belleza del instante anterior a que todo se desmorone.
Imagina.

Luego, además, estás tú.

En el amor importa más lo que das que lo que recibes, dicen. En el odio también. Y en la indiferencia, en el rencor, en el olvido…

Creo que es una máxima que se aplica a todo lo que atañe a más de una persona. Estar vivo y en el mundo es dar. Dar sin esperar nada a cambio. Y no es por bondad, santidad o rellenar una viñeta más con una frase hecha.

Es, simplemente, que si esperas algo de los otros, vas jodido.

Tú, y tus ideas, que también me relampaguean de vez en cuando. Se me vuelven cursivas y pierdo el rumbo por un momento. Un instante chiquitito. Sólo un leve pestañeo. Un parpadeo casi imperceptible.

Mi coleta se balancea mecida por la última brisa del atardecer de verano.
Yo respiro entrecortada, intentando recuperar el aliento gastado en la carrera hacia ti.
Me tiemblan las piernas.
Quisiera sujetarme las rodillas, pero opto por esconder mis manos. Como tú.

Y es que,

además,

tengo un bate.

Niño, que si bajas a jugar.

(GraceKlimt + LaTijeraManca)