Tan sólo a veces.

A veces hay que olvidar lo que sientes para recordar lo que mereces.

A veces no es un simple descuido, es todo un acto de fe.

A veces no es un olvido, es simplemente la única forma de seguir respirando.

A veces no es un sueño ignorado, es tan sólo un sueño inalcanzable.

A veces no basta querer con cada puta célula de tu organismo, se trata de otro tipo de ecuación.

A veces desear no es suficiente, es dañino y tóxico.

A veces el problema no somos los demás, eres tú.

A veces escribir es desnudarse y arañarse en las heridas, no libera, encadena.

A veces sonríes y levantas la barbilla, aunque por dentro sientas el vacío más profundo.

A veces no importan los abrazos, ni los besos, ni las miradas, ni siquiera los encuentros apasionados, porque ninguno de ellos son contigo.

Aunque ya dije al principio de estas letras que todo esto tan sólo es… a veces.

@TrizzAyala

Nueva normalidad

¿Cuántas veces removiendo el café deambula nuestra mente en los más absurdos detalles?

Intentando recordar la última vez que deshojé una margarita, cuándo fue la última vez que me paré cara al viento y cerré los ojos dejando que me despeinara, o cuánto tiempo hace que no descalzo mis pies para cruzar algún riachuelo helado.

El tiempo pasa, crecemos y nos vemos arrastrados hacia mil direcciones, con el peso de mil obligaciones sobre los hombros, robando minutos al día para poder cumplir con todas las expectativas ¿y qué dejamos para esos pequeños placeres?, aquellos que en su momento, sin ni siquiera saberlo, algún día serían añoranza.

La taza que sujeta mi mano ya está fría y el amargor del primer trago aflora, como mis lágrimas.

De pronto me siento invadida por una devastadora tristeza que me ahoga y echo de menos a aquella mujer que fui no hace mucho.

Trago la amargura, de café y de pensamiento y dibujo una sonrisa. Ni siquiera tengo tiempo para deprimirme así que mejor vestirse y salir si no quiero llegar tarde a trabajar, ya lloraremos mañana.

Vaqueros, camisa ligera y calzado cómodo son mi armadura contra un mundo que se me antoja inestable y caótico. El toque final, la mascarilla, el yelmo que protege mi sonrisa.

No me cruzo con nadie en el portal (por suerte), abro la puerta y miro a cada lado de la acera como quien cruza la calle con miedo a ver venir un autobús abalanzarse contra él y acabar hecho una plancha viscosa contra el asfalto. No hay nadie, suspiro, trago saliva y encamino mis pasos con fingida firmeza hacia el coche.

De repente la calle se hace larga, terriblemente larga y empinada para estas piernas débiles saturadas de miedo. No puedo correr, no puedo parar, no puedo hacerme un ovillo y llorar en un rincón.

Empieza a aparecer gente de la nada. A derecha e izquierda, arriba y abajo, hasta de debajo del suelo aparecen y se abalanzan sobre mí como una jauría enfervorecida embozada con mascarillas.

Grito y de pronto siento que una puerta se abre a mi izquierda. Salto dentro del improvisado refugio sin mirar, sin oír, sin sentir. Me derrumbo y me tapo los ojos sin dejar de gemir.

Se hace el silencio en mi pequeño mundo.

Abro los ojos.

La calle está desierta, no hay absolutamente nadie. Ni siquiera la más mínima huella que indique que hace sólo unos instantes la calle era una maraña de cuerpos enfermos que se acercaban a mí sin dejar de toser. Miro a mi alrededor, a mi refugio salvador.

Estoy en mi coche completamente sola. La puerta no ha podido abrirse por arte de magia, he tenido que abrirla yo.

Paranoia.

Ni siquiera sé cómo ni qué he hecho en mi turno de ocho horas, sólo sé que me escuecen las manos, quizá haya vuelto a abusar del gel hidroalcohólico que tenemos colgado en la pared.

Las miro extrañada y de nuevo mi puta mente se empeña en preguntar que cuánto hace que no dan un masaje.

Espanto los pensamientos con un golpe de melena y armada de nuevo con mascarilla apresuro mis pasos hacia el parking.

Ya ni parar a fumar un cigarro en el andén mirando a la playa, dejar de fumar es lo que tiene, que pierdes determinados rituales, ni un café a solas en cualquier terraza antes de llegar a casa, nada.

Estoy acobardada y con ganas de llegar y comprobar que en casa todo está bien.

¿Qué me está pasando?, ¿quién soy?.

El ruido del freno de mano me hace darme cuenta de que he estacionado en una gasolinera, salgo envalentonada y agarro un paquete de seis cervezas, y cuando me dispongo a pagar, alguien me toca en el hombro…

¿Y la puta distancia?

Me vuelvo bruscamente con un exabrupto que muere en los labios sin siquiera haber nacido.

Estoy en la playa y delante de mí solo veo el ancho mar. La brisa me enreda el pelo delante de los ojos y me llena la boca de sal.

No es un sueño.

Doy una vuelta de 180 grados y veo que la gasolinera está a mi espalda, al otro lado de la carretera. Mi coche sigue donde lo he dejado y la llave está en mi mano.

¿Cómo coño he llegado hasta aquí?

-¡Señorita!

El dependiente de la gasolinera me llama a gritos mientras corre hacia mí y me viene a la cabeza la última vez que alguien me abrazó.

¿Cuánto hace?

¿Pero qué coño me está pasando?

Ando hacia él sin prisa con las piernas temblándome como hojas en mitad de un vendaval. Mi cara debe de ser un poema porque al mirarme de cerca muda la furia de la suya en preocupación.

-Señorita- me dice alargando un brazo tímidamente para tocarme, pero retirándolo de inmediato – ¿Se encuentra usted bien?

No.

¿Es que no ves que no, gilipollas? Pienso. “Me encuentro a mil jodidas millas de estar bien”. Sonrío al recordar esa frase de una de mis películas favoritas. Sonrío y no tengo ni puta idea de por qué.

@moab_ y @trizzayala (imposibleolvido)

“Déjame ir”

Segura como estoy de mis inseguridades, me gustaría demostrar todo lo que no puedo hacer. Reconciliarme con todos los errores que, a su lado pienso volver por triplicado a incurrir. Facilitar todo aquello que me atormenta para que no tengan piedad de mí. Desconfiada como soy, por naturaleza, dejo que venga con sus mentiras a tratar de darme una versión de realidad diferente.
Sé que cuando salga por esa puerta se olvidará de mí. Que simplemente soy un paréntesis, un hueco entre sus días. Me siento naufragio en su mar desesperado. Rasgándose mi vida a base de miradas que a todos lados apuntan y a ninguna dirección me lleva. Nunca supe hacia dónde ir con él.
Aquí, ahora, vuelvo a traspasar todo aquello que está dispuesto a aguantar. No puedo escribirle canciones para aceptar derrotas, ni rendiciones para que se quede. Ni poner en pie, de nuevo, los escombros que deja tras de sí. Prometo dejar de prometer, si me deja de hacer daño mintiendo. Que se marche. Prefiero que se marche, que deje de buscarme, que deje de extrañarme, que deje de decir que me ama. Que deje de asomarse a mil cielo nocturno para ver si llego.
Quiero irme de sus dominios, que no lo sienta mi cuerpo y sacarlo de mi mente. Que esta vida a intervalos con él no es suficiente. Que me mate o que me salve, pero que no me duela. Su meta no soy yo y ya no quiero ser una estación de paso, ni el ratito de descanso, ni quien le calme sus arranques pasionales, ni quien le supla sus carencias emocionales.
Quise, como si fuese algo especial, lo que iba dando a todas aunque sé que a mí me quiso a su manera. Prefiero esta certeza del no debí haberle querido a las dudas de lo que pudo haber sido y no fue. No quiero melancolías, ni rabias, ni discusiones, ni penas. Quiero este silencio entre los dos y que me mate de una vez. Que me mate.
Pero que me deje ir.

@reinaamora

13 de febrero.

Tú, amplificado en este silencio sordo.

Apareciendo en todas las canciones.

Fantasma de una yo feliz.

Justificando este dolor en la forma de los moretones que adornan mis muslos.

Ampliando el campo a la cienciaAnatómicamente han comprobado que tú a mí no me necesitas.

Este luto después de ti.

Este sentirme perdida y perder hasta mi forma de estar y de ser.

Nada que hacer. No quiero desperdiciarme e intento escapar sin encontrar el modo ni la forma porque… Fuí todo lo que te di.

He dejado de existir.

Asomada al espejo aún me puedo contemplar.

Estoy, sigo aquí, pero no consigo conectar.

Y me toco sin sentir.

Y chillo sin gritar.

Y me apago por dentro

Negro fundido en negro.

13 de febrero.

13 razones para olvidar.

13 motivos para odiar.

13 lágrimas perdidas de nuevo.

Lagrimal seco.

Impotencia.

Escogiendo caretas felices

De sonrisas vacías.

Viviendo en diferido.

Sin ti.

Sin mí.

Sin nosotros.

@imposibleolvido

Imposibles

Me hablas de imposibles, amor.

Pero es que a veces

vi nevar en abril.

A los pájaros emigrar

de tus manos a mi clavícula.

A la luna crecer en el brillo

de tu sonrisa.

Me hablas de imposibles, amor.

A mí, que haría noche en tu pelo.

Que llovería en tu mirada

cada vez que la sequía

acechara tu alma.

Que me encogería

hasta hacerme ovillo

entre el bullicio de tu silencio.

Me hablas de imposibles, amor.

Tú, que fuiste cicatriz

antes de ser herida.

Que fuiste incendio

antes de ser fuego.

Que fuiste deseo

bombeando por mis arterias

antes siquiera de saber

que serías el latido

que me iba a devolver la vida

~aunque luego~.

Me hablas de imposibles,

tú, que aún me tiemblas en los cimientos.

Que aún te escapas

entre los desórdenes

de mis letras.

Que aún vuelas mientras nos veo por la mirilla del recuerdo

~o del olvido~.

Pero es que el amor

solo sabes que es amor

cuando se termina.

~Eva López~

Pequeña declaración de guerra

Yo te habría amado en cualquier rincón de Lavapies, también.

Me habría arrancado el corazón de cuajo sin que me temblase el pulso ni un segundo, sólo por demostrarte que puedo vivir sin él siempre que tú me des aliento.

Habría dado de comer a los coyotes los restos de amor que nos sobrasen, por qué no.

Te habría remendado los descosidos a puntadas gigantescas, mientras desde cualquier balcón de cualquier hostal de cualquier ciudad sin nombre dejábamos las horas pasar.

Podría, ahora mismo, por ejemplo,
seguir llenando el folio en blanco
de momentos,
instantes inventados,
imposibles,
alguna que otra metáfora alucinante,
un par de notas al pie,
siete u ocho verbos,
incluso con un mal verso sin rima,
y cuatro deseos.

Habríamos sido, no sé, un montón de cosas esperadas, los ojos húmedos, lo que la gente piensa, los bostezos de los domingos por la tarde, mogollón de ropa tirada por el suelo.

Pero bésame, sólo eso sin más y si te atreves,
y llamémosle revolución,
y a la mierda.

[@GraceKlimt]

Después de ti.

Tina se levantó de la cama totalmente perdida.

Aquella mañana era ya la tercera sin él. Apenas setenta y dos horas, cuatro mil trescientos veinte minutos, doscientos cincuenta y nueve mil doscientos segundos, para su cerebro como si hubiesen sido setenta y dos meses.

Es curioso lo lento que transcurre el tiempo cuando estás mal.

El caso es que aquella mañana empezó a escribir todo lo que sentía, abrió compuertas y se dejó fluir.

Llenó la bañera después de vaciarse por dentro y se desnudó frente al espejo.

Odiaba su cuerpo. Sus curvas. Su cara.

En ocasiones el físico más que un aliado era todo un lastre, ella sentía que todos sus problemas iban unidos de una u otra forma a su apariencia.

Encendió un porro y dejó que el humo se filtrara a sus pulmones, envenenando y enturbiando así a su cerebro.

No hay final feliz para ella. Otra vez. De nuevo. Otra muesca más al cinturón de las derrotas.

Tina se sumerge en el agua y se evade por un momento del malestar que la llena.

Era momento de decir adiós. De decirlo de verdad. Tenía que ser capaz de soltar.

Después de Joss la perspectiva era desoladora.

Metida en el agua, Tina, cerró mentalmente todas las persianas que daban a ese rincón oculto. A ese pedacito de ella tan íntimo y que tanto le había costado volver a enseñar. Echó las cortinas a todas las ilusiones que había ido almacenando en su interior.

Desechó los ojalás, los verbos compartidos en futuro simple, a todos y cada uno de ellos, viajes, planes, escapadas. Puso un filtro en blanco y negro a lo que atesoraba en colores vivos. Y lloró. Lloró todo lo que le quedaba por llorar.

Cuando salió de la bañera y se secó, arrastró los últimos vestigios de caricias que su piel hubiese retenido. Volvió a mirarse al espejo y no se reconoció.

Cuadrar hombros, sacar pecho, lucir sonrisa. Dejarlo atrás. Como todo lo que le había llegado a importar en la vida.

Una vez más las amenazas ganaban la batalla sobre su destino.

Tina volvió a sacar el cuaderno y apuntó…

Después de ti, la nada más absoluta. Después de ti, mueren mis ganas de pertenecer, después de ti… el vacío de nuevo y juro que esta vez es para siempre, porque por siempre me sentiré tuya.”

@Imposibleolvido..

Felicidad(es)

¿Qué me gustaría ser si viviese?

Terrible pregunta, cabecita, hoy que estrenamos los 40.
Déjame pensar que podría ser tormenta, nieve, sol, calor intenso, huracán, rayo, flor de invierno, justicia brutal, karma, paz, tensión, agonía, calma, caricia, labio, mordisco, beso.
Qué quieres, estabas avisada, hoy es un día de esos.
Asquerosamente rica, venga, lo confieso. Y feliz, y despreocupada, y también intocable, imperturbable, inamovible, indispensable, inalterable, indomable, incontrolable, un poquito gilipollas, y la polla en verso.
Mogollón de cosas intensas.
No tener que hacer nunca dieta.

¿Qué te gustaría ser si vivieses, mi dulce Eva?

”Que vivir,
no es lo mismo que ser.
Que seas, joder.
Que vivas.
Flores en el pecho.
Bala en la diana.
Carga en la recámara.
Mirada.
Caricia.
Lengua.
Arma cargada.
Vida.
Que seas, joder.
Que estés.
Que vivas.
Respira, corazón.
Respira.
Sal de tu guarida.
Inspira.
Lucha.
Combate a muerte
con la desidia.
Inspira.
Y luego,
verso.
Beso.
Sexo.
Silencio.
Y volver a nacer.
Que estés.
Que seas.
Vida.”

¿Qué te gustaría ser si vivieses, Olvido, mi pequeña soñadora?

“El motivo de su sonrisa al despertar.
El calor del abrazo que lo refugie.
La calma en sus días oscuros.
Su escondite favorito para evadirse del mundo.
La caricia que recorra su espalda antes de dormir.
Los gemidos que salgan de su boca.
La causa por la que su frente se perle de sudor.
Su compañera de travesuras.
Su juguete.
Su patio de recreo.
La pelea que acaba apasionadamente contra una pared.
La que cocine su cena.
La única capaz de calmar a sus demonios.
Su Consuelo en los días tristes.
La risa tonta que escapa sin motivos de su boca.
El deseo en el fondo de sus pupilas.
Sí, si estuviera viva sería simplemente por estar a su lado.”

¿Qué te gustaría ser si vivieses, mi apasionada Reina?

“A pesar de que no me dejen vivir, porque la sociedad decide cuándo, cómo y dónde; la sociedad decide en más decisiones de las que me gustaría. Sí, bien, deciden por mí. Siempre he tenido claro que si algo no iba a decir el día de mi muerte es que me perdone la vida por no haberla vivido. Y con todos los condicionantes vivo, vivo porque siento, lucho, respiro y no sólo por el simple hecho de hacerlo sino porque amo, vivo porque investigo, porque soy abierta y eso me hace querer siempre más, y ese siempre más hace que esta vida no sea suficiente porque por más años que transcurran hasta mi último día en este mundo siempre faltarán cosas y ahí es donde está la cuestión.
Si viviese más años, más tiempo, me gustaría todo no me gustaría dejar nada en el tintero, no me gustaría dejar un sitio sin visitar, no por el hecho de conocer que al fin y al cabo no son más que muescas en el revólver, no me gustaría porque no me quiero dejar un sólo sitio sobre la faz de la tierra al que no dar la oportunidad de transmitirme algo.
Si viviese 100 vidas no me gustaría dejar una sola persona de las que me atrae sin amar, no como una parte de una colección sino como parte de unos sentimientos, o como parte de una vivencias, mis experiencias.
Si viviera 100 vidas, no me gustaría dejar una comida sin probar, un aire sin respirar y un mar en el que no bañarme.
Si yo pudiera vivir 100 vidas lo que me gustaría seria ser yo. Yo cada día, y no digo esto como una forma de identificarme, como un “egoísmo” hacia mi propio yo, no, lo digo como una continua evolución.
Hoy soy esto, mañana seré otra cosa, seré fruto de todas esas vidas que no quiero dejarme sin vivir, seré fruto de las experiencias, de la gente, de las caricias, de los besos, abrazos, del aire respirado. Si viviera 100 vidas, quisiera ser yo en cada una de ellas.
Un yo diferente, un yo distinto, un yo que experimenta, pero en ningún momento de esas vidas dejar de ser YO.”

¿Qué te gustaría ser si vivieses, Moab, mi niña en llamas?

“El borde de una falda
deshilachada por el uso
que se mueve al vaivén del viento
de puro contento.
Los bordes desgastados
de una moneda
que rueda entre los dedos
del que ilusionado espera.
La mirada perdida
del que sueña,
el suspiro del que anhela,
las manos de la que acaricia
o ese beso en el que vuelas.
Querría ser la servilleta
con la que se limpia los labios
esa pícara sonrisa de carmín. Quisiera ser vapor de agua
que sube hasta las nubes
a ver si toma impulso
para poder abrazar la luna.
Quisiera ser, ay mi vida,
imaginación, poesía,
sueño, verso y tuya.”

¿Qué me gustaría ser si viviese?

Terrible pregunta,
[feliz, yo otros 40 años más, feliz, yo de nuevo estos 40 años, feliz, yo y la vida],
cabecita.

[Grace Klimt]

[+ Eva + Olvido + Reina + Moab]

[+Salva]

Mil veces gracias

Maldito Recuerdo. 

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Sigo  la trinchera intentando terminar este libro, pero cada día que pasa tengo menos ideas para él, ya que los pensamientos hacia ti me invaden una y otra vez sin dejarme espacio para la imaginación. Me atrinchero. Necesito ideas inteligentes expuestas conpocas palabras, que el blanco sea blanco y el negro sea negro, cada vez soporto menos las medias tintas, la mediocridad, “el bueno, según como lo mires” el “siempre hay otra opción” y el “todo es opinable “… No puedo. No tengo, y no quiero perder el tiempo, cuando este no solo es oro, es mucho más que eso: es pura y simplemente vida. Anoche salí decidida a darme un respiro y al intentar evadir esta nostalgia que me tiene atrapada como una loba en celo, entré en un bar cuyo nombre no recuerdo, pero del que salía un olor muy característico: me recordaba a ese aroma que emanas después de follar y ser bien follada. Deseo en el aire… 

Una vez dentro escogí una mesa apartada en un rincón con palabras de amor escritas en sus tablas. Estaba sentando mi maravilloso culo en una silla mientras decidía si tomarme algo, cuando de repente se acercó un chico moreno, y me suelta de improviso “dosgintonics”. El corazón me dio un vuelco, e igual que cuando te conocí, me atrapó una melancolía que llegaba de aquellos días donde el aire era limpio y el sexo sucio, así que no pude sino contestar ante tal osadía: ¡sí! “dos gintonics”.

El comenzó a hablarme de la fría noche, de cómo conseguía encender su alma ante la intromisión del hielo en su corazón, pero lo que logró fue recordarme tus manos moviéndose como serpientes ante mis ojos consiguiendo el mismo efecto que un elixir de lujuriaenvenenado en mi mente. En eso que se acercó mucho más, y pasando su mano por mi cuello apartó mi cabello hacia atrás. Suavemente acercó sus labios a los míos y, ¡al igual que tú! más que besarme me susurró en ellos. Su forma de actuar me recordó a cuando conseguías escribir las más bajas pasiones en mis labios, y no pude evitar que el tu recuerdo me hiciera abrir las piernas, ofreciéndome, como si tú estuvieras allí.

Haciendo caso de mi pasión, como tú bien me has enseñado, decidimos acabar la noche en una habitación haciendo aquello que tanto deseamos, pero tanto nos cuesta expresar lo. Cuando todo terminó y mientras él dormía, me decidí a seguir escribiendo, más bien escupiendo palabras ensangrentadas. Ahora mismo la rabia y el dolor, asoman mientras sigo pensando en ti. Esta puta nostalgia que me invade me obliga a vestirme y salir a encontrar nuevas almas que ardan en mi imaginación y así movida por tu recuerdo intentar olvidarte todavía más si puedo.
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¿Qué hice anoche? Intentar que los pequeños recuerdos se conviertan en grandes momentos y que los viejos recuerdos se diluyan en el aire y dejen de abrumarme. Va a ser que no, !que no!, que yo no me rindo nunca, ¡hasta que reviente¡. Qué esta trinchera es para llenarla de ideas, de pasiones, de imaginación, hasta que me despeine.
Permíteme, maldito recuerdo que ya no me refugié en tu trinchera cada noche.
El sonido de las balas de fuera me resulta tedioso, la nostalgia se la cedo al viento por supuestos valientes que se refugian en lado más oscuro de la vida.

¿Quieres olvidarme? Pues ven aquí, ¡hazlo! Pero mírame a los ojos y lanza una bala directa a la nostalgia. Se valiente y no te escondas en la noche, entre matojos. Se valiente, ven, dispara, pero mírame directamente a los ojos cuando lo hagas.

No, ya no, no seguiré en la trinchera. Ya jamás me alcanzará tu maldito recuerdo.
#AúnQuedanBalas #trinchera

@reinaamora

Nefelibata

Cien universos,

mil mundos,

un millar de cielos

e infinitas realidades

de las que huir.

 

Salir corriendo

sin moverse del sitio,

mirada perdida

y una pared blanca

de matices imaginarios

en los que sentirse perdido.

 

Nubes de formas imposibles,

trenzadas en el caos

de tus pensamientos,

soñando ,sin orden ni concierto,

con escapar de aquí.

 

Cien universos,

mil mundos,

un millar de cielos

e infinitas realidades

que descubir.

 

@Moab__